Te sugiero que dejes el bolígrafo sobre la mesa y vengas a contarme tus historias aún no escritas.
Que me des un beso mientras aún conserves el amargo sabor del vino entre los labios.
Sería capaz de beberlo de ellos a pesar de que lo detesto si el envase no lleva tus ojos.
Que dejemos esta triste y lúgubre sociedad quemándose las manos entre llantos.
Que dejemos esta sociedad gris de monótonos espectros que se alimentan de tus sonrisas.
Y yo no las quiero compartir.
Te sugiero que me mires como nunca lo has hecho. Fíjamente a los ojos mientras la manecilla del reloj
corretea con prisas en tu muñeca. Y que con las mismas prisas que le robes al tiempo, derrames sobre mi hombro el tirante de la camisa.
Que nos deshilemos de elecciones, de caminos, de razones. Que me libres de los recuerdos que encharcan mis vértices verdes. Que llenes estos mismos ojos de la luz que sólo el sol tiene.
Te sugiero que te reflejes en ellos. Porque eso significaría tenerte en frente.
No sé exactamente cuál fue la razón que me impulsó a crear este blog, o quizá si la sepa y pretenda huir de ella.
lunes, 9 de julio de 2012
jueves, 14 de junio de 2012
Una ciudad con nombre de vicio
Me enamoré de esa ciudad. Desde el preciso instante en que subí al avión y atravesé las turbulencias.
Me enamoré de sus nubes grises nada más verlas y de sus aceras mojadas cubiertas de charcos limpios aún por pisar.
Me enamoré de sus edificios, de sus ladrillos rojos, del olor a pastel recién hecho de aquella calle.
Del césped verde y húmedo que me estropeó los vaqueros. De sus gentes, de su acento, me enamoré de aquella hora intentando pronunciar la palabra "chocolate" y "fish'n'chips" correctamente. Y me enamoré de la sonrisa de la profesora corrigiéndome. Me enamoré del día en que me perdí en un camino que ya no recuerdo. Del mapa que pinté para no volver a perderme.
Me enamoré del castillo de aquella película, de esas escaleras que tantas veces he visto en la gran pantalla. De aquel árbol en el que escribí mi nombre y la fecha. Me pregunto si aún seguirá legible...
Me enamoré, aunque he de decir que me costó, de sus moquetas y sus gatos maullando todo el tiempo. De dormir con edredón en julio. De ese frío mañanero que te torna rosadas las mejillas.
También de esa cantimplora que mojaba mi mochila a diario, junto con todo lo que había dentro. De esos apuntes que aún conservo. De sus galletas, de ese cine, de ese río que tantas veces sobrepasé. De ese asiento en el que tengo tantas fotos. Me enamoré de la compañía, de la amistad que allí nació, de la gente que conocí y que no he vuelto a ver.
Me enamoré de esa ciudad. Y ahora sólo sueño con volver.
Me enamoré de sus nubes grises nada más verlas y de sus aceras mojadas cubiertas de charcos limpios aún por pisar.
Me enamoré de sus edificios, de sus ladrillos rojos, del olor a pastel recién hecho de aquella calle.
Del césped verde y húmedo que me estropeó los vaqueros. De sus gentes, de su acento, me enamoré de aquella hora intentando pronunciar la palabra "chocolate" y "fish'n'chips" correctamente. Y me enamoré de la sonrisa de la profesora corrigiéndome. Me enamoré del día en que me perdí en un camino que ya no recuerdo. Del mapa que pinté para no volver a perderme.
Me enamoré del castillo de aquella película, de esas escaleras que tantas veces he visto en la gran pantalla. De aquel árbol en el que escribí mi nombre y la fecha. Me pregunto si aún seguirá legible...
Me enamoré, aunque he de decir que me costó, de sus moquetas y sus gatos maullando todo el tiempo. De dormir con edredón en julio. De ese frío mañanero que te torna rosadas las mejillas.
También de esa cantimplora que mojaba mi mochila a diario, junto con todo lo que había dentro. De esos apuntes que aún conservo. De sus galletas, de ese cine, de ese río que tantas veces sobrepasé. De ese asiento en el que tengo tantas fotos. Me enamoré de la compañía, de la amistad que allí nació, de la gente que conocí y que no he vuelto a ver.
Me enamoré de esa ciudad. Y ahora sólo sueño con volver.
sábado, 9 de junio de 2012
6 años atrás.
Nos dijimos tanto
sin apenas palabras.
Nos dimos tanto
que no lo supimos apreciar.
Nos esquivábamos en los pasillos
cruzando miradas llenas de amor que ahora sólo son recuerdos.
Nos cantábamos el uno al otro
sin emitir sonido.
Nos besábamos sin apenas rozarnos.
Y el tiempo enmudeció mi amor.
Nos cogíamos las manos,
aún habiendo kilómetros de distancia que nos separasen.
Nos conocíamos mucho antes de habernos visto.
Nos mirábamos, aún sin querer hacerlo.
Tu boca, mi boca, eran como Sol y Luna,
polos opuestos que se atraen.
Tu cuerpo, mi cuerpo, palabras de frases
que no se pueden romper.
Siempre, nunca,
verdad, mentira.
Tú, yo.
Dos juguetes de la vida
que no se pueden amar.
sin apenas palabras.
Nos dimos tanto
que no lo supimos apreciar.
Nos esquivábamos en los pasillos
cruzando miradas llenas de amor que ahora sólo son recuerdos.
Nos cantábamos el uno al otro
sin emitir sonido.
Nos besábamos sin apenas rozarnos.
Y el tiempo enmudeció mi amor.
Nos cogíamos las manos,
aún habiendo kilómetros de distancia que nos separasen.
Nos conocíamos mucho antes de habernos visto.
Nos mirábamos, aún sin querer hacerlo.
Tu boca, mi boca, eran como Sol y Luna,
polos opuestos que se atraen.
Tu cuerpo, mi cuerpo, palabras de frases
que no se pueden romper.
Siempre, nunca,
verdad, mentira.
Tú, yo.
Dos juguetes de la vida
que no se pueden amar.
viernes, 1 de junio de 2012
Juguemos a un juego.
Juguemos a intentar estremecernos,
a ponernos la piel de gallina,
a sonreírnos en silencio.
Juguemos a sostenernos las manos frías
y así devolverles la vida que el aire les quita.
Juguemos a contar nuestras acompasadas respiraciones,
y ver cómo se aceleran y suspiran.
Inventémonos quimeras,
bailemos entre lunares,
imaginemos la utopía de que
quizá me ames.
Juguemos a mirarnos eternamente.
Apuesto a que tú te cansas antes.
lunes, 21 de mayo de 2012
El mejor regalo para las yemas de mis dedos.
"Yo que habría estado por ti en cualquier lejana ciudad. Sola, por instinto sabiendo amarte."
Te habría regalado la Luna si, en su momento, me la hubieses pedido.
Me habría quedado en vela contando tus respiraciones, noche tras noche. Sin pestañear.
Habría hecho de tus lunares un lenguaje, y el mejor regalo para las yemas de mis dedos.
Tus sueños ya no serían utopías.
Ni sería una quimera ser feliz.
Al menos, lo habría intentado.
"No puedo dividirme ya entre tú y mil mares. No puedo ahora estarme quieta y esperarte."
Te habría regalado la Luna si, en su momento, me la hubieses pedido.
Me habría quedado en vela contando tus respiraciones, noche tras noche. Sin pestañear.
Habría hecho de tus lunares un lenguaje, y el mejor regalo para las yemas de mis dedos.
Tus sueños ya no serían utopías.
Ni sería una quimera ser feliz.
Al menos, lo habría intentado.
"No puedo dividirme ya entre tú y mil mares. No puedo ahora estarme quieta y esperarte."
domingo, 20 de mayo de 2012
Un instante de sus manos.
Pasaban los segundos mirando el asfalto. Fijamente, sin levantar los ojos del suelo.
O, al menos, allí creo que era hacia donde se dirigían sus retinas, aunque, sinceramente, al no estar "viendo", sino simplemente "mirando", no sé si era suelo, cielo o terreno lo que tenía ante sus ojos.
Pasaban los segundos, acumulándose en minutos. Y cual televisión en standby, se encontraba asimilando lo que
se escondía en esos segundos.
Pasaban los segundos y parecía una estatua de piedra. Pestañeaba y respiraba por inercia.
Trataba de que pareciese que no se daba por aludida.
Y fingía no darse cuenta.
O, al menos, allí creo que era hacia donde se dirigían sus retinas, aunque, sinceramente, al no estar "viendo", sino simplemente "mirando", no sé si era suelo, cielo o terreno lo que tenía ante sus ojos.
Pasaban los segundos, acumulándose en minutos. Y cual televisión en standby, se encontraba asimilando lo que
se escondía en esos segundos.
Pasaban los segundos y parecía una estatua de piedra. Pestañeaba y respiraba por inercia.
Trataba de que pareciese que no se daba por aludida.
Y fingía no darse cuenta.
jueves, 17 de mayo de 2012
Entonces yo tenía una vida.
Te pido tiempo, de ese que se me escapa entre los dedos. De las horas que al mirar el reloj te has dado cuenta de que han volado como si de mariposas se tratase. Te pido tiempo para respirar despacio. Para pasear y no caminar. Tiempo para un baño en lugar de una ducha. Para esperar al intermedio en lugar de apagar la caja tonta al instante.
No te pido ni un beso, ni un abrazo ni una mirada sugerente. Ni misterios ni encuentros ni charlas difusas. Te pido tiempo para respirar despacio. Para pasear y no caminar. Te pido tiempo para poner el colacao caliente porque pueda permitirme esperar a que se enfríe. Tiempo para ordenar mi cuarto. Para bajarme a la piscina a echar unos largos.
"Te, te, te". A quién le estoy pidiendo ésto, ni yo misma lo sé...
Te pido tiempo que perder. Tiempo que perder mirando por la ventana ensimismada. Para observar la gente que pasa con su maquinaria erguida cual espectros.
Para apoyarme en el alféizar de mi ventana y ver la vida pasar, y ver el tiempo correr.
No te pido ni un beso, ni un abrazo ni una mirada sugerente. Ni misterios ni encuentros ni charlas difusas. Te pido tiempo para respirar despacio. Para pasear y no caminar. Te pido tiempo para poner el colacao caliente porque pueda permitirme esperar a que se enfríe. Tiempo para ordenar mi cuarto. Para bajarme a la piscina a echar unos largos.
"Te, te, te". A quién le estoy pidiendo ésto, ni yo misma lo sé...
Te pido tiempo que perder. Tiempo que perder mirando por la ventana ensimismada. Para observar la gente que pasa con su maquinaria erguida cual espectros.
Para apoyarme en el alféizar de mi ventana y ver la vida pasar, y ver el tiempo correr.
domingo, 6 de mayo de 2012
Te paso el buen humor.
¿En qué estamos pensando para tener tan perdida la mirada y tan tristes las pupilas?
Que la vida es corta, señores, que se pasa volando, y que e cualquier segundo se puede terminar. Que el arco iris sale sólo de vez en cuando, y que si cuando lo hace, hace frío, da igual, salgamos a la terraza a contemplarlo. Que pasar una noche entera en la facultad trabajando te hace sentir al día siguiente machacado, pero, y las risas que seguro te habrás echado!
La vida es corta, y de buen humor es más corta aún. Pero es más bella. Más bella aún si cabe. Porque hasta estando triste veo la originalidad y la belleza de las cosas. Que un día triste para unos, es un día estupendo de lluvia para otros (entre los que me encuentro), que llorar a moco tendido con una amiga por un imbécil también tiene su pizca de naturalidad y transmitir un sentimiento tan puro y sincero es bello. Triste, pero bello.
Que por qué nos miramos a los ojos y a veces tus pupilas no ven más allá de las mías, se encasquetan en el iris y de ahí no tratan de pasar.
Que por qué hemos pasado de la emoción de contarnos los lunares a llamarnos por nuestros nombres de pila.
Por qué, por qué, por qué, por qué...
Hoy he tenido un día de buen humor... No sé si habré sabido plasmarlo.
Siempre se me ha dado mejor escribir entre llantos.
domingo, 25 de marzo de 2012
Cómo dijo Áragon...
Quizá haya un día en que me entristezca la lluvia, o en que madrugue por amor al arte.
Quizá haya un día en que prefiera subirme al mundo en lugar de enredarme entre las sábanas.
Quizá exista el día en que vea el telediario con mis padres sin quejarme, o coja el periódico para algo más que para hacer los autodefinidos.
El día en que suene mi canción favorita y no salga corriendo a bailarla. El día en que decida no releer mis libros favoritos.
Quizá exista el día en que no me indigne con la Iglesia, con el maltrato animal, con la tauromaquia. El día en que prefiera café a batido de fresa.
Tal vez, y digo sólo tal vez, llegue el día en que no me entren esos nervios tontos que hacen temblar mi voz cuando te veo. El día en que otear tu silueta a lo lejos no me haga ilusión. Quizá exista el día en que darte una abrazo ya no sea un opción. El día en que sonreírte y que me sonrías no me devuelva la vida.
Pero hoy, no es ese día.
Quizá haya un día en que prefiera subirme al mundo en lugar de enredarme entre las sábanas.
Quizá exista el día en que vea el telediario con mis padres sin quejarme, o coja el periódico para algo más que para hacer los autodefinidos.
El día en que suene mi canción favorita y no salga corriendo a bailarla. El día en que decida no releer mis libros favoritos.
Quizá exista el día en que no me indigne con la Iglesia, con el maltrato animal, con la tauromaquia. El día en que prefiera café a batido de fresa.
Tal vez, y digo sólo tal vez, llegue el día en que no me entren esos nervios tontos que hacen temblar mi voz cuando te veo. El día en que otear tu silueta a lo lejos no me haga ilusión. Quizá exista el día en que darte una abrazo ya no sea un opción. El día en que sonreírte y que me sonrías no me devuelva la vida.
Pero hoy, no es ese día.
viernes, 20 de enero de 2012
Fue por la mañana.
Hace frío. Hace frío en la calle y hace frío en las manos.
Pero cuando más se me entumecen los dedos es cuando el frío
está dentro en un caluroso día de verano.
Pero cuando más se me entumecen los dedos es cuando el frío
está dentro en un caluroso día de verano.
sábado, 7 de enero de 2012
Otra espiración entrecortada.
Si la última vez que te vi, llego a saber que ibas a estar lejos tanto tiempo, el abrazo, habría sido mucho más largo.
martes, 20 de diciembre de 2011
De tripas, corazón.
Hace cuestión de un par de meses le dije a alguien que hay que ser fuerte en los peores momentos, cuando las cosas se tornan difíciles y contrarias a nuestras ideas previas, cuando quedan pocas ganas de echarle un pulso al mundo y quitarse el polvo del suelo del trasero.
Ahí es cuando hay que echarle ganas, no cuándo las cosas parecen sacadas de una confitería y todo sucede como queremos.
Hay que saber controlar las ganas de llorar y de tirar todo por la borda, y sustituir esa mentalidad destructiva por el "callar bocas", y qué mejor modo de hacerlo que demostrar a la gente que se equivoca.
Ahí es cuando hay que echarle ganas, no cuándo las cosas parecen sacadas de una confitería y todo sucede como queremos.
Hay que saber controlar las ganas de llorar y de tirar todo por la borda, y sustituir esa mentalidad destructiva por el "callar bocas", y qué mejor modo de hacerlo que demostrar a la gente que se equivoca.
viernes, 9 de diciembre de 2011
Cambios.
Dí porqué por mucho que me esfuerce, no voy a cansarme de mirarte.
Quizá las cosas hayan cambiado, y si que me haya cansado de mirarte, o de querer mirarte y morirme esperando.
Puedes seguir perdido y no volver, que ya no voy a esperar ni a tratar de rescatarte.
Quizá las cosas hayan cambiado, y si que me haya cansado de mirarte, o de querer mirarte y morirme esperando.
Puedes seguir perdido y no volver, que ya no voy a esperar ni a tratar de rescatarte.
viernes, 18 de noviembre de 2011
A la hora de aprender.
Me perdía contando mientras caminaba por inercia el millar de adoquines amarillos y no tan amarillos que tras mi pies se desnudaban, deseando ser Dorothy y encontrarme sumida en un inmeso sueño luchando contra mil historias imposibles, en lugar de erguirme vertical, o al menos intentándolo, mientras la vida rozaba mis átomos.
Desde la altura de mis pupilas, podía contemplar la punta de mis zapatos sucios, el asfalto mójado y húmedo de rocío, pude ver al sol despertar, e incluso detectar el frío en las mejillas de la gente y en la punta de mi nariz. Pude percibir a aquél hombre observando desde su balcón el paso deambulante de los espectros que a esas horas del día se apoderan de nuestra maquinaria, o por lo menos de la mía. Ví a aquél hombre sin-nombre mirando desde su balcón, del mismo modo que podría haber estado mirando yo desde mi propio balcón en ese mismo instante. Pude y deseé con todas mis fuerzas estar apoyada en la gran estaca de madera, tras la cual tantas veces he observado la lluvia repiquetear sobre el asfalto. Pero se me iba la cabeza contando adoquines amarillos y pensando tantas cosas a horas tan tempranas cuando iba camino de aprender.
Desde la altura de mis pupilas, podía contemplar la punta de mis zapatos sucios, el asfalto mójado y húmedo de rocío, pude ver al sol despertar, e incluso detectar el frío en las mejillas de la gente y en la punta de mi nariz. Pude percibir a aquél hombre observando desde su balcón el paso deambulante de los espectros que a esas horas del día se apoderan de nuestra maquinaria, o por lo menos de la mía. Ví a aquél hombre sin-nombre mirando desde su balcón, del mismo modo que podría haber estado mirando yo desde mi propio balcón en ese mismo instante. Pude y deseé con todas mis fuerzas estar apoyada en la gran estaca de madera, tras la cual tantas veces he observado la lluvia repiquetear sobre el asfalto. Pero se me iba la cabeza contando adoquines amarillos y pensando tantas cosas a horas tan tempranas cuando iba camino de aprender.
sábado, 12 de noviembre de 2011
Energía.
"El toro no embiste porque tiene cuernos, tiene cuernos porque quiere embestir."
Voy a fabricarme unos cuernos de arena y marfil, para que se deslicen entre mis dedos y atraviesen todas tus paredes.
---------
Esto es algo que escribí hace tiempo. De vez en cuando, cuando las fuerzas fallan, me gusta leer aquello que me inspiró en momentos de debilidad, porque así recuerdo de
dónde saqué la energía que me faltaba, y trato de encontrar algunas migajas de esa energía entre los resquicios de mi memoria, para intentar reutilizar, reciclar y recordar, sobre todo, esas situaciones que te enseñan cosas sobre tí mismo, y te ayudan a levantarte cuando caes, porque, como me dijo una vez un amigo siempre será peor estar siempre en el suelo al temor a caer...
Voy a fabricarme unos cuernos de arena y marfil, para que se deslicen entre mis dedos y atraviesen todas tus paredes.
---------
Esto es algo que escribí hace tiempo. De vez en cuando, cuando las fuerzas fallan, me gusta leer aquello que me inspiró en momentos de debilidad, porque así recuerdo de
dónde saqué la energía que me faltaba, y trato de encontrar algunas migajas de esa energía entre los resquicios de mi memoria, para intentar reutilizar, reciclar y recordar, sobre todo, esas situaciones que te enseñan cosas sobre tí mismo, y te ayudan a levantarte cuando caes, porque, como me dijo una vez un amigo siempre será peor estar siempre en el suelo al temor a caer...
domingo, 6 de noviembre de 2011
El primer año fuera
[...]
"Me conformaría con llevarte en mi respiración incesante y controlada.
Esto es un sueño para aquellos que saben esperar a sus sueños."
Hace unos días que se cumplieron los 5 años y hasta ahora no había encontrado el momento de escribir algo, el caso es que cada 365 días, y algunos entre medios, siempre intento hacerte un huequito. No me cansaría nunca de citarte...
"Me conformaría con llevarte en mi respiración incesante y controlada.
Esto es un sueño para aquellos que saben esperar a sus sueños."
Hace unos días que se cumplieron los 5 años y hasta ahora no había encontrado el momento de escribir algo, el caso es que cada 365 días, y algunos entre medios, siempre intento hacerte un huequito. No me cansaría nunca de citarte...
lunes, 24 de octubre de 2011
Lluvia, límpiame.
En días como estos es cuando me doy cuenta de la mierda que llevo dentro.
Y no sé si es poque espero a que llueva para que el agua limpie mi alma al igual que hace con las calles o si es porque me contagio de ese estado melancólico de las nubes.
Me dejo llevar por hilo que teje las aceras de la calle y llego a conclusiones absurdas y desparejadas que dejan de lado todos mis esquemas y tiran por la borda aquél concepto que tenía de que todo es cuestión de simetría.
Y no sé si es poque espero a que llueva para que el agua limpie mi alma al igual que hace con las calles o si es porque me contagio de ese estado melancólico de las nubes.
Me dejo llevar por hilo que teje las aceras de la calle y llego a conclusiones absurdas y desparejadas que dejan de lado todos mis esquemas y tiran por la borda aquél concepto que tenía de que todo es cuestión de simetría.
martes, 18 de octubre de 2011
Recuerdo de una Madrugada.
Hoy no sepo. No sepo a tí. Ni a tus despertares ni a tus malos humos,
ni a tus sonrisas descastadas y desenfadadas con el mundo.
Ni sepo a tus ojos a punto de estallar, ni a tu corbata azul a media madrugada.
No sepo a aquél cubata que cayó en tan solo diez minutos.
No sepo a carmín, ni a silencio ni a la nada.
Por no saber no sé ni a qué saben tus labios. Y no sé si me da pena o me da rabia,
el caso es que siempre me duele la cabeza cuándo lloro. Y ahora me duele.
ni a tus sonrisas descastadas y desenfadadas con el mundo.
Ni sepo a tus ojos a punto de estallar, ni a tu corbata azul a media madrugada.
No sepo a aquél cubata que cayó en tan solo diez minutos.
No sepo a carmín, ni a silencio ni a la nada.
Por no saber no sé ni a qué saben tus labios. Y no sé si me da pena o me da rabia,
el caso es que siempre me duele la cabeza cuándo lloro. Y ahora me duele.
sábado, 15 de octubre de 2011
Humo.
Es como cuándo dejas el tabaco.
Vas a estar a mi lado y sólo voy a querer darte una calada.
Pasarme tu humo entre mis labios
y respirar a través de tu sonrisa
ese vicio que va desde tu ombligo
hasta tu vida.
Vas a estar a mi lado y sólo voy a querer darte una calada.
Pasarme tu humo entre mis labios
y respirar a través de tu sonrisa
ese vicio que va desde tu ombligo
hasta tu vida.
sábado, 8 de octubre de 2011
Tu cintura de cristal.
Si es que me tiemblan las piernas
cuando empiezo a ver la esquina de tu sonrisa
y cada resquicio de tu piel se me hace eterno
si fundo tu tiempo entre mis dedos.
Recorrer tantas veces tus lunares,
como si se tratase de braile.
Estudiar sus historias, idas y venidas,
que entre tu tiempo y mis dedos se deslizan.
Ven, que te voy a enseñar a qué saben mis lunares.
cuando empiezo a ver la esquina de tu sonrisa
y cada resquicio de tu piel se me hace eterno
si fundo tu tiempo entre mis dedos.
Recorrer tantas veces tus lunares,
como si se tratase de braile.
Estudiar sus historias, idas y venidas,
que entre tu tiempo y mis dedos se deslizan.
Ven, que te voy a enseñar a qué saben mis lunares.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)